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viernes, 8 de junio de 2012

Platónica



Ella solo ella

fugaz un instante

El encierro y la muchedumbre

Cuesta respirar

Cuesta moverse

No hay poesía en cientos de personas

Saltando y bailando

Amontonados en el ruido

Pero la hay en ella

Un momento tan efímero

Solo se puede ser recordado siempre

Ella pasa caminando

Por un breve momento nos vemos

Y desaparece en la multitud

Un paréntesis en la gran masa de sonido

Una brevedad de silencio

Unos ojos verdes en los que me perdí

Y aun hoy no he podido salir.
















Escrito por: Manuel Geraldo

jueves, 3 de mayo de 2012

Adornada en acuerelas

No fotos
No tengo ninguna
Así que pensé que para verte
te pondría poner en un dibujo
Y así pegarte en mi heladera
Te pintaría con crayones,
El pelo de amarillo
Y con rojo una blusa
O mejor hacerlo con acuarelas
Si, con acuarelas mejor
Pero, definitivamente te podría una sonrisa
Una que ocupe el lugar entre tu nariz y tu mentón
Una simple curva negra
Pero que denote tanta ternura
Que verla cada día no sea aburrido
Y con unas líneas
Ese pelo amarillo
Unas cuantas largas y metafóricas
Para recordarme un Sol brillante de oro
Y ahí te tendría
Para verte cada mañana
Hecha con crayones
Digo, acuarelas
Aunque también podría ser con fibras.






Escrito por: Manuel Geraldo

lunes, 23 de abril de 2012

Ya me puedo ir


Hacia mucho había pensado en este lugar, en cuanto quería regresar y los tantos recuerdos que yacen en él.
Así en lo que asumí seria mi último resurgir de fuerzas, decidí regresar a mi santuario, a mi paraíso personal.
El cielo pintado de azul y rosa por un sol que ya iluminaba, pero aun no había salido, yacía sobre, mientras yo, recostado en el pasto húmedo lo veía, y pensaba,  tantas veces este cielo me ha acompañado.

Tantas veces me había recostado en este mismo lugar a admirar toda su belleza y basta infinidad sin más a mí alrededor que el vuelo de los mirlos y el canto de los ruiseñores.

Con los ojos cerrados, no puedo hacer más que recordar.

Recordad una infancia llena de aventuras en selvas fantásticas y planetas del espacio exterior, tantos momentos, todos en este mismo lugar, y cuando fui creciendo simplemente, ver el cielo y pensar en su lejanía.

Todo siempre recostado en el pasto que pretendo sea ahora mi lugar de partida. Tantos momentos, hoy parecen tan lejanos, mis juegos, mis pensamientos, nuestro primer beso.

En esa ocasión era el cielo nocturno quien estaba de mi lado, y todas las estrellas, desde su brillante lejanía, habían ido a espiarnos, simplemente hablábamos,  nos divertíamos, mientras fingíamos que nada pasaría, hasta que entre risas nos quedamos en silencio, y bueno, ya nada mas podía yo hacer.

Me duele tanto pensar que debo dejarte, y en que ya no podré hacerte feliz nuevamente, y es ese el único remordimiento que llevo, espero que te consuele saber que es en este lugar donde me fui y que te esperaré ansioso desde el otro lado, pero por sobre todo, que hasta el último instante, yo te amé.

El sol se hace presente y golpea mi cara y pecho.

Abro los ojos y lo veo.

El cielo azul, majestuoso, lo fue antes, y lo será después de mí.

Verlo, solo acompañado del vuelo de los mirlos y el canto de los ruiseñores, hoy es más hermoso que nunca.

No puedo pensar una mejor forma de irme.


Escrito por: Manuel Geraldo

viernes, 24 de febrero de 2012

Muñeca

La música sonando fuerte a altas horas de la madrugada, la mayoría están cansados ya, y tienden a hacerse a un lado para fumar algún cigarrillo y buscar una última oportunidad de levante.
El resto simplemente se va o se queda a un costado, compartiendo historias y recuerdos con amigos, aún desinhibidos por el alcohol.

Sólo ella sigue bailando.

Una muñeca de porcelana, vestida de negro y rojo, que recorre el lugar bailando al ritmo de canciones sobre corazones rotos, engaños y salidas nocturnas.
Ella solo baila, deja que la música la lleve, sin ninguna resistencia o preocupación por quien la ve, o por qué puedan pensar los demás; simplemente se limita a ser ella, dejando en cada paso una firma propia, asegurando su estilo, imposible de seguir.
Inmune al afuera, ella baila, sola, con el tiempo de perfecta armonía y así ella se mueve, dándole envidia a la libertad misma. Volando, sin alas, con sus pies aún en el suelo siendo ella nada más.
Con su corazón y mente abiertos al Mundo, baila seduciendo al Universo, incapaz de conquistarla, coqueteándole con su conjunto negro y rojo, y su libertad hecha en casa.


Escrito por: Manuel Geraldo

martes, 14 de febrero de 2012

Vidas paralelas


El sol ilumina ya la punta más alta del paredón trasero, los pájaros comienzan a silbar sus canciones mañaneras.
Tras sonar por tercera vez, estira su brazo y apaga la alarma, con los ojos todavía cerrados se sienta en la cama, tras refregárselos un poco y bostezar, se levanta.
Él comienza su dia, otro dia más.

El sol roza ya la baranda de su balcon, abajo, en la calle, comienzan a circular cada vez mas autos, y pronto comenzarán a haber más y más ruido.
Despertó antes que su alarma suene, con los ojos abiertos espera a que lo haga. Finalmente se cansa de esperar y se levanta.
Ella comienza su dia. Otro dia más.

Tras ducharse se sienta a desayunar.
No tiene hambre, no a esa hora, solo toma un café y escucha la radio.
Esta despierto.

Después de ducharse, se sienta a desayunar.
Se prepara un jugo y come unas tostadas mientras ojea la tapa del diario.
Esta despierta.

Enciende la televisión, ve el clima y pasa unos canales.
Tras lavarse los dientes, se arregla un poco el pelo y se mira al espejo.
Él solo busca alguien a quien poder cantarle.

Se lava los dientes, tras eso se maquilla y peina  frente al espejo.
Ella solo espera alguien que le cante.

Se para frente a la puerta, espera unos minutos, y cuando es la hora sale a la calle con su mejor cara de libertad.
El piensa que tal vez hoy pase algo.

Espera paciente que el ascensor la lleve abajo. Camina por el largo hall de entrada al edificio y sale a la calle con su mejor cara de fuerte.
Ella piensa que tal vez hoy pase algo.

Ellos no se conocen, nunca se han visto.
Sus vidas son distintas, ellos mismos son muy distintos.
Fueron hechos el uno para el otro, para estar juntos.
El no lo sabe.
Ella no lo sabe.
Ellos nunca lo sabran.




Escrito por: Manuel Geraldo

jueves, 9 de febrero de 2012

Esto no es un hasta luego, es un adiós.


El mundo gira, la vida continua su curso eterno, mientras nosotros envejecemos y morimos en él.
Hay que seguir.
Es difícil decir qué senti cuando te vi, fue una especie de mezcla entre emoción, amargura y presión, mucha presión.
El pensar y el sentir se juntaron, y este tiempo no hice más que admirarte, disfrutando tenerte tan cerca, y lamentando tanto tenerte lejos.
Después de tanto tiempo, solo queria verte.
Y creé en mi una prisión, impidiéndome hablar o actuar, solo puede verte estar, solo pude oirte hablar, solo me limité a soñar con lo que podria ser, solo pude ser yo.
Todo fue hace tiempo, y aun cargo con lo que pasó, o no pasó, dudo que lo hayas hecho, o que lo hagas aún, y ya estoy cansado de cargarlo.
Y ahora, a punto de irte, no se qué sentir, no se qué pensar, queriendo rendirme pero no queriendo, sabiendo que no vale la pena, pero no aceptándolo, solo puedo ver al mundo girar y sentir cómo el tiempo pasa, como la vida se me va.
Hay que seguir.
Tengo que dejar ir.
¿Pero cómo?
Espero saberlo mas adelante.



Escrito por: Manuel Geraldo

miércoles, 1 de febrero de 2012

Nostalgia

El viento los golpea y no les importa. Solo están ahí, uno junto al otro, ajenos a todo. En ese instante en que el tiempo se detiene, en el que el resto del universo no importa el mar baña sus pies, y el sol lentamente va yéndose... No le dan importancia, solo pueden ver la mirada del otro y sonreír, intentando adivinar qué piensa el otro, y qué poder decir a continuación.
Ríen, sonríen.. Solo juegan un poco, alargan el momento, no quieren que acabe. Ella intenta derribarlo, no puede hacerlo; el ríe burlon, tras casi un minuto, se deja caer, la toma del brazo, y ella cae sobre él.
Ríen nuevamente, sus ojos se vuelven a encontrar, ya no pueden extenderlo más y sus labios comienzan a acercarse.
El viento dejo de soplar, y el sol se ha ido. Durante ese breve momento no pueden hacer otra cosa que ser ellos solos. Ese beso los sella, los marca, y el mundo comienza a girar otra vez.


Escrito por: Manuel Geraldo

lunes, 16 de enero de 2012

Corto: Agorafobia

Me hiciste feliz, me hiciste vivir otra vez.
Alejaste mis miedos para hacerme nacer mi coraje, entonces...
¿Por qué tuviste que dejarme?
¿Por qué irte cuando lo nuestro era tan hermoso?
Verte ahora mata todo lo que hay dentro mio,
mis miedos vuelven
y yo estoy solo para enfrentarlos,
a punto de llorar
a oscuras,
te extraño y por más que no estés, ni lo sientas..
Yo aún te amo.



Escrito por: Manuel Geraldo

domingo, 8 de enero de 2012

Mañana Gris



Hace 5 minutos dejó de llover.
Salgo a la calle, llego tarde, tengo que apurarme.
Debo llegar hasta la avenida, son tres cuadras, hay poco tiempo si no llego, si  pierdo el colectivo…
¡NO! No tengo que pensarlo, tengo que llegar, voy a llegar.
Las nubes cubren todo el cielo, y hacen que todo se vea gris. El viento sopla fuerte y me golpea, con un frio cortante.
Me detiene por medio segundo.
Medio segundo menos, el tiempo avanza muy rapido, se acaba. Cada vez es más tarde.
¡NO! Todavía hay tiempo, mientras no lo pierda, todavía puedo llegar.
Llegué a la avenida.
Ahora debo llegar a la esquina, el colectivo se acerca, tengo que apurarme.
El frio comienza a alejarse.
Y entonces la veo.
Una figura perfecta.
Se acerca, inmune al tiempo, al frio. Inmune a las deliberaciones de este destino mediocre que me tocó.
Su aura da color al fondo gris que la rodea, da calor; ella trae paz.
Dejo de caminar.
Pasa por mi lado, y por un instante, el mundo es de color, el frio no existe y me hace a mi inmune a la atmosfera depresiva que me persigue desde el momento que salí de casa.
No me nota.
Continua caminando, siguiendo su propia vida y alejándose más y más de la mia.
El frio regresa, pero más intenso, más cortante y el fondo se torna gris nuevamente, más apagado, más triste.
El colectivo pasa, sigue adelante, y se va.
Ya es tarde, los perdi.
Ya no importa.








Escrito por: Manuel Geraldo 

domingo, 4 de diciembre de 2011

Caer de pie

Caer, ver lo que queda atrás y pensar.. ¿Por qué? Pensar en qué tan felices seriamos volviendo el tiempo atras, y aprovecharlo mejor, corregir nuestros errores, o evitarlos.

Somos seres suceptibles al fracaso, a cometer errores y nos cuesta aceptarlos, asumir que los cometimos, y por sobre todo mirarnos a la cara despues de ellos, ese momento en que nuestro propio reflejo ya no nos pertenece, cuando verlo nos genera una confusa mezcla de asco, odio y verguenza, y nuestra imagen se ha vuelto irreconocible a nuestros propios ojos.

El hecho es que cometidos estan, y no hay una vuelta en el tiempo, o una oportunidad de correcion, no, solo el remordimiento por nuestras acciones, el dolor por lo que causaron, y el terrible, y, muchas veces, tristemente acertado, miedo a repetirlas.

Y eso nos trae al ¿Por que ami? al ¿Por que no puedo hacerlo bien una puta vez?

Lo cierto es que vinimos a este mundo a equivocarnos.

No nos enseñan como hacer las cosas, y cometiendo errores aprendemos a hacerlas, cada gran momento en nuestras vidas, esta erigido sobre errores, sobre esos momentos que no nos reconocimos, sobre esas noches sin dormir, lamentándose por lo pasado, esos momentos

 que pensamos que no valia la pena dar el salto, si al final volveriamos a caer de cabeza, sobre ellos hacemos nuestra vida.

¿Como lo se?

Por que no somos debiles, somos seres fuertes, hermosos, decididos, complejos, e increiblemente resistentes, podemos caer una y otra vez, y una y otra vez levantarnos, y una y otra vez intetarlo nuevamente, por que en cada tropezon hay una oportunidad de levantarse, por que en cada caida, estan esas manos que nos ayudan a subir, esos hombros en los que llorar, y esas voces para consolarnos. Esos entes que nos dan fuerza, esa fuerza que nos lleva a seguir intentando, que nos lleva a saltar, y finalmente caer de pie.




Escrito por: Manuel Geraldo

viernes, 18 de noviembre de 2011

Regresar

Ya van dos veranos sin calor, solo noche.
Sin conciencia, me quedo en un rincón viendo cómo las horas se pasan lentamente, cómo mi vida se va con tu recuerdo.


Nuestros mejores días se perdieron,
nuestras mejores noches se perdieron,
todo lo que hacía que mi cielo fuese azul, se perdió.
Cada momento que pasamos juntos, cada vez que nos dijimos te amo, todo; perdido.


Estoy cansado.

Ahí estas, puedo verte, tan hermosa como recuerdo. Mi corazón se acelera, mi cuerpo se tensa. Temblorozo me acerco, por alguna razón sabia que ibas a estar, no se cómo, pero lo sabia. Pero no importa, estás acá, y estás conmigo.

No estoy seguro qué hablamos, qué palabras usamos, pero éstas salen de nosotros y se mezclan en un sonido difuso.. Pero hablamos; uno frente al otro.

Puedo sentirte, puedo acariciar tu rostro, y puedo sentir tus besos, y esa sensación tan dulce que hace tiempo habia olvidado.

Quisiera que el tiempo se detuviese, y quedarme, acá mismo, viéndote sonreír. No recuerdo haber visto nada más hermoso que tu sonrisa.

Mis ojos se abren de golpe, hay luz de sol, me toma unos segundos saber donde estoy, y unos segundos más, recordar donde estaba.

Siento la amarga angustia, cierro los ojos, quiero volver.

Y lloro.










Escrito por: Manuel Geraldo

viernes, 4 de noviembre de 2011

Palabras escondidas

Ella me vio, y no supo qué hacer o decir.

... Habían pasado 3 años y apenas habíamos hablado en todo ese tiempo. Sin embargo, cuando la vi, todo mi ser se estremeció y sé que ella sintió lo mismo.

Yo dí el primer paso, comencé a caminar, pensando junto a todas las personas que seguían de largo, ignorando lo que estaba ocurriendo; continuando con su propia vida, en su propio mundo.

Cuando me dí cuenta, estábamos frente a frente. Quise hablar primero pero tenía un nudo en la lengua. Ella me miró y soltó una risita nerviosa, me acerqué un poco más... Nuestros ojos se encontraron y fué ahi cuando me dí cuenta que el Sol ya casi se había ido; entonces ella dijo:

- Te fuiste.
- Vos te fuiste primero. Le respondí
- Tuve que hacerlo.
- Bueno, yo también tuve que hacerlo. Dije casi burlándome

Quedamos en silencio, yo recordaba aquella tarde ventosa en que nos conocimos...

- Me hiciste mucha falta... Dije finalmente 

Ella soltó otra riza nerviosa, yo me incliné un poco, al mismo tiempo que ella se estiraba otro poco para llegar. 
Nuestras narices se tocaron y ella dijo en un tono suave:

- Yo también te extrañé.

Nos fundimos en un beso. 

Mientras, la gente continuaba como si nada estuviera pasando. 

La calle, iluminada por los faroles que comenzaban a encenderse. 



Escrito por: Manuel Geraldo







Aunque no creas en esa magia que tenés  y que se esconde, yo, creo en ella.
Me encanta.. Y los demás, tambien.